Quantcast
Channel: Al Lado de tu Fantasma
Viewing all 64 articles
Browse latest View live

Revista MATERIKA Nº 6

$
0
0
Revista de Costa Rica, dirigida por Alfonso Peña.
Puede accederse desde la web a la versión digital.


Reseñas:
1- Adriano Corrales Arias: Arca de la Alianza (Poesía de Lagos Nilsson).
2- Cristian Marcelo Sanchez: Adriano Corrales, una mirada a la realidad.
3- Krystyna Rodowska: Poetas latinoamericanos en Polonia.
4- Concepción Bertone: La realidad trashumada de Jorge Dipré.

Muestra gráfica: 

Gerardo González

Mas información a info@materika.org

Web: www.materika.com


Materializando esos amigos...

Luis Benítez y sus Revelaciones

$
0
0
Revelaciones

Alexander Graham Bell arrojó al futuro
Esta pequeña cosa que llevo en el bolsillo,
Que me espera paciente en un rincón de la casa,
Que me acecha silenciosa todavía en la oficina:
Ha colonizado el mundo con voces que no son suyas
Y nos obliga ruidosamente a contestarlas.
Contengan la noticia horrenda o la venganza que nos dibuja
Un rictus que no reconoceremos nunca ante los otros;
Sean el aguijón de nuevas urgencias o breves palabras
Que serenan y apaciguan, él las trasmite igual
Que a la cobarde amenaza que no tiene un rostro,
Los saludos inútiles en cada aniversario o el estúpido
Intento de vendernos interminablemente algo.
Indiferente a lo que dice su micrófono,
Lo lleva a miles de kilómetros para que inevitablemente lo reciba alguien,
Como un bombardero atento sólo a la puntual
Entrega de su carga que cambia las cosas para siempre.
Quizá su placer desde hace un siglo sea engañarnos
Creyéndole que hablamos con los vivos,
Cuando al teléfono exclusivamente lo hacemos con fantasmas.

LUIS BENÍTEZ, de "El Poema de Hierro", 2015, Bibliotheca Universalis, edición Español / Rumano.


SER O NO SER

$
0
0

Frente a mí esa piedra que alzo
y observo en sus irregulares redondeces.

Su historia de resistencia y desgaste
esa corrosiva bondad del agua.
En el astringente rastro del viento
yace la refracción a la pregunta.
¿Y si por la fractura de una paradoja
interrogase a mi propia calavera?


JD – Mayo 2015

TODAS LAS VIDAS de Osvaldo Burgos

$
0
0

Quizá existan el lenguaje; la Poesía y las Serpientes.

Osvaldo Burgos construye a partir de esta intersección TODAS LAS VIDAS A LA VEZ, un libro sin dudas escrito por un encantador de serpientes. Sabemos que hay un truco, pero nos quedamos suspendidos allí, deleitándonos con los contoneos de un fantasma.

No hay modo de sustraerse a esa escritura inaudita que nos acerca y nos expulsa de cualquier topos. Una articulación esplendorosa (a los reseñadores solo nos es dado adjetivar) de géneros que cuestiona el propio concepto de género y cuya amalgama es, sin dudas, la poesía.

Osvaldo nos devuelve al placer de revisitar los mitos; tomar posición ante interpretaciones filosóficas y eternas refutaciones de la Verdad, ese “ejército móvil de metáforas”; animarnos a fundar nuevas y falaces versiones; afinar el oído para escuchar la risa de una ironía terrenal, de las que más que dañarnos nos tiran de la oreja; chapotear en el tedio del eterno retorno sin necesidad de ahogarnos. Lo que parece fragmentario no lo es, lo que parece monolítico tampoco.

Referencias, reflejos y refracciones conforman un cuerpo textual que en perfecta y particular lógica nos interroga desde su ilusión.

Ninguna lectura es en vano y ninguna lectura será la última, pero si además gustan de los desafíos, los invito a descubrir cuándo este sutil ilusionista nos miente y cuándo no nos dice la verdad.


Jorge Dipré


Dos textos del libro:

LA HIJA DEL SOL
(CIRCE)

Ella buscaba un hombre. Pero a su isla solo llegaban bestias.
Cuando vio a Ulises frente a su palacio, se iluminó. Y notando
el cansancio en su mirada, le regaló siete años de olvido.
Si la memoria es el recuerdo de un recuerdo, lo imaginario es
lo único real. Y lo real no es más que su metáfora pobre.
Somos el sueño que nos sueña, mientras nos resistimos a
soñarlo.
Un día, Ulises decidió irse. Y en sus ojos de luz, ella bosquejó
el mapa de las sombras.
Transmutada en la espera, Penélope ni siquiera lo reconoció.
Ahora todo ha pasado; ya los que pretendían han muerto.
En su isla, ella está sola. Pero no busca.
En Ítaca, Ulises no puede apagar sus ojos.
Y sabe, además, que si alguna vez lo hiciera, se perdería de sí
mismo. Inevitablemente.

(1) Así define NIETZSCHE al cristianismo.

METAMORFOSIS
(LAS NOVICIAS QUE IMPLORAN PIEDAD, Y EL SÁTIRO)

I
En sus feroces noches de orgía, los griegos se encomiendan a
los sátiros. Sileno mío, haz que las suertes dispongan mi placer.
Fortaléceme.
En sus aciagas noches de ansiedad, las novicias resisten
a Satanás. Señor mío, no dejes que el placer me sojuzgue.
Apiádate de mí.
Entre una escena y otra hay más de mil años. El platonismo
explicado al vulgo (1)  supo preservar, sin embargo, los cuernos,
la larga cola, las patas de chivo, la barba lacia en el mentón.

II
Los innumerables nombres del diablo suplen la ausencia de
nombre de los sátiros.
Lucifer es uno; y así acosa, con el deseo, a las novicias. Los
sátiros son un cortejo, un coro, un ejército. Y así protegen el
deseo de los griegos.
Cuando la tentación de la lujuria las consume, las novicias
quisieran no tener un cuerpo. Cuando quiso una vez tener un
nombre, Marsias –el único sátiro que la leyenda recuerda en
singular– acabó desollado por un dios.

III
Execrado de la cohorte dionisíaca; Marsias está lejos de ser un
ángel, pero ha caído. Los ángeles no tienen cuernos, no tienen
barba, no tienen cola; ni están en carne viva, como él.
Un dios omnipotente, que domina por la gracia suprema
del per-don, es necesariamente un dios cruel. Solo se puede
perdonar lo imperdonable y quienes son perdonados venden
su alma.
Apolo sabe que la flauta de Marsias no vencerá su lira; pero
aun así compra su voluntad, después de provocar su jactancia.

IV
Sublimes y abyectos, los hombres imaginan a un dios que
imagina a un Marcias, que imagina a los hombres. Tener un
lenguaje es ser perverso; el mal absoluto no es el goce, sino la
necedad. (2)
Las novicias tienen un cuerpo, aunque no quieran. Sólo el
diablo escucha su confesión y conoce –recordándolas de a una–
las omisiones.
Sólo el diablo.

(2) “la necedad es el mal radical”, FLAUBERT.

http://todaslasvidasalavez.blogspot.com.ar/

www.facebook.com/osvaldo.burgos.31?fref=ts

http://jorgedipre.blogspot.com.ar/2016/06/todas-las-vidas-de-osvaldo-burgos.html

LA CASA DEL POETA (cuando lujo es necesidad)

$
0
0

 

Rechina

la casa del poeta

del poeta que tiene

ruidos; ruidos y ruidos

en la cabeza

como latas vacías que se estrujan y ruedan

por los pasillos de la casa

la casa del poeta

cuyas paredes

soportaron desesperación y golpes.

La misma casa que cobijó

al poeta y al poema

la que se estremeció al paso

de colectivos

atestados de gente

de trenes que sucumbieron antes

de helicópteros aterciopelados

sobrevolando la terraza el año en crisis

de mujeres incendiarias

de las que solo quedaron cenizas.

 

La casa

del poeta que abre cada día sus ventanas

que enciende el horno

y recalienta viejos amores

que enloquece sobre duros y fríos muros

que abraza, algunas veces, el vacío

ríe y llora en los rincones

que patea para que la puerta se abra

la puerta de la casa

la casa del poeta

que habita el espacio imposible de un derecho

de un lujo

cuando lujo es necesidad.

 

La casa del poeta

la casa que el municipio acaba de rematar

La casa

del poeta que no pudo con los impuestos

de la casa.

 

Jorge Dipré (Rosario, 1990)

(1989-1990; uno de los tantos años que vivimos en crisis).

ESCRITOR, EL DE LOS ESCRITOS, DICE

$
0
0

 

Vean cómo me explayo vean

cómo me equivoco

propago erratas y chochez

 

Preceptor, el de los preceptos, dice:

Introductor, el de los introductos, dice:

 

El título es de la avanzada

alucinógena

a veces

 

El título avanza

aun petrificado

 

Comuniones insistentes:

insistencias

procurándose en comunión

 

Los Testigos de Cervantes:

pedido de palabras

rendimiento de palabras

 

El escritor no viene solo

(lector apuntado por un arma de juego)

 

Los libros nos miran:

"La Fábula Papal"

"Dilemama"

"De Cómo Voy a Degollar a mis Hermanos Contra mis

        Convicciones y la Ley”

 

El final me halla buscándolo:

careo, caca y cacareo

 

He visto así

he leído.

 

(*) Rolando Revagliatti, de “Ripio”, enero de 1999, poemas considerados inéditos hasta ese momento. Producción Gráfica L. J. Silver -Producciones Editoriales- Bs As, Argentina.

http://www.revagliatti.com/

DESPUÉS DE LOS NAUFRAGIOS, de Rolando Revagliatti

$
0
0

 

Si me advirtieras mañana

fulminado por un rayo

descuida: será un espejismo

 

Si me sorprendieras dejando

de ser quien esperabas que yo fuera

descuida: será otro espejismo

 

Si me sorprendieras dejando

de ser quien yo esperaba ser

descuida: será otro

(o el mismo)

 

Si hallaras un gato dentro de mi casa

descuida: será una liebre

 

Si reconocieras a un hijo mío

naciendo de mi mujer

descuida: lo venderé al bastardo.

  

*

 

No sé si es el whisky o qué vicio

Aun con mi poco cerebro no olvido el nombre verdadero

de la piba que busco en el barrio chino

 

Pongo lo mío en la historia que me advierte

del peligro que corro husmeando a la manera

de mis personajes

 

Debo hallarla

Debo escribir, pero debo hallarla

Debo urdir mis peripecias con algún tipo de maestría

equiparable al de esos tipos que sí que saben escribir.

 

*

 

Mal como vampiro, mal

como sardina, mal

como mirón

 

Allí estaba Gloria, probándose

una fina bombacha

                               para mí

 

Mal como vampiro, mal

como sardina, mal

como mirón.

  

*

 

El Sistema Solar con sus cruentas parcelas

y yo solo y entero

yo ya solo y entero:

 

una bella historia

en el sueño de mi novia que no prescribía

 

El Sistema Solar es ancho y antiguo

y yo no soy tan joven ni tan angosto

yo ya no soy tan joven ni tan angosto:

 

las otras historias

todas las historias

van a dar al morir:

 

dulces sueños.

 

*

 

En la guarida que la fregona

                                    fisgona

es de sí misma

aguarda la inoculación

(es ella también

de las tinieblas)

 

El extenso prepucio de la anguila

arrastra a la fregona

                    fisgona

al sueño con la anguila.

 

*

 

Vengo por el aviso

me pongo en la fila de los querendones

con mi camarita restañante

equívoca

con mis tomas a su sombrero

a sus vinchas y a sus alegrías

con mis planos cortos a lo largo de sus confesiones

con mi vena de caballero

enfoco y enfoco a nuestra católica

ávida de arrobo y aligeramiento.

 

(*) ROLANDO REVAGLIATTI, abril, 2024, poemas cedidos. "Van seis poemas, Jorge, de un libro que reúne poemas que fueron publicados en otras versiones hace muchos años y luego eliminados de los libros respectivos. Con retoques, cambios, laburo, más concentrados, preveo para dentro de no muy pronto, editar un libro que se llamaría "FLOTA" (lo que flota después de los naufragios...)"

http://www.revagliatti.com/




LISANDRO GONZÁLEZ, 5 poemas de "LASTRE"

$
0
0

 

EL QUE NUNCA ESTÁ CONFORME

 

Así me voy/ triste y atribulado

bajo un cielo/ que no me corresponde

Cantando/ en susurros

canciones de otros dueños,

porfiando azul

con los ojos cerrados.

Despierto

de otro sueño

 

*

AVENIDA INTERESTELAR

 

Como un silbido de la nieve

que no existe

canta la canción un astronauta desnudo.

Se despereza el pájaro

con medio cuerpo en tierra.

Lucra la aurora con su propio color.

Son la mitad de fugaces los ríos vacíos

y de felices las abejas sombrías.

Va a decir primavera una casa vacía,

pétalo una pared de casi piedras,

licor el vaso dado vuelta.

Todo dentro de una tela que se cierra.

 

FERVOR FELINO

 

Escurridiza

casi gata

y mi torpeza,

claro,

que ningún felino

podría tolerar mucho tiempo.

Poco pudo darte de comer

mi mano ansiosa

-el exceso es una carencia sofocante-.

En los intersticios

de la vida

pudiste arquear fácilmente tu cuerpo

para escabullirte

con todas tus vidas intactas,

sin ningún tipo de curiosidad ni cascabeles.

 

*

ABUNDANCIA

 

Las cosas del mundo

intentan ser tomadas por los poemas.

Miles de poetas escribiendo

sobre las cosas del mundo.

Millones de redes

impiadosamente arrojadas.

La ecología se ríe de la estética

y este poema que se pega en el borde del cesto

 

MISTERIO, SILENCIO

 

Una ráfaga,

como un fuego en la carne

o el filo en lo que no termina

de decirse.

Imperturbable luz

toma nota de todo

y salpica el agua del desamparo.


(*) del libro “Lastre”, Lisandro González; 2023 Edit. Librería de la Paz, Resistencia, Chaco.

EL CUENTO DEL NIÑO MALO, Mark Twain

$
0
0

Había una vez un niño malo cuyo nombre era Jim. Si uno es observador advertirá que en los libros de cuentos ejemplares que se leen en clase de religión los niños malos casi siempre se llaman James. Era extraño que éste se llamara Jim, pero qué le vamos a hacer si así era.

Otra cosa peculiar era que su madre no estuviese enferma, que no tuviese una madre piadosa y tísica que habría preferido yacer en su tumba y descansar por fin, de no ser por el gran amor que le profesaba a su hijo, y por el temor de que, una vez se hubiese marchado, el mundo sería duro y frío con él.

La mayor parte de los niños malos de los libros de religión se llaman James, y tienen la mamá enferma, y les enseñan a rezar antes de acostarse, y los arrullan para que se duerman con su voz dulce y lastimera; luego les dan el beso de las buenas noches y se arrodillan al pie de la cabecera a sollozar. Pero en el caso de este muchacho las cosas eran diferentes: se llamaba Jim, y su mamá no estaba enferma, ni tenía tuberculosis ni nada por el estilo.



Antes, por el contrario, la mujer era fuerte y muy poco religiosa; es más, no se preocupaba por Jim. Decía que si se partiera la nuca no se perdería gran cosa. Sólo conseguía acostarlo a punta de cachetadas, y jamás le daba el beso de las buenas noches; antes bien, al salir de su alcoba le jalaba las orejas.

Este niño malo se robó una vez las llaves de la despensa, se metió a hurtadillas en ella, se comió la mermelada y llenó el frasco de brea para que su madre no se diera cuenta de lo que había hecho; pero acto seguido... no se sintió mal, ni oyó una vocecilla susurrarle al oído: “¿Te parece bien hacerle eso a tu madre? ¿No es acaso pecado? ¿Adónde van los niños malos que se engullen la mermelada de su santa madre?”, ni tampoco, ahí solito, se hincó de rodillas y prometió no volver a hacer fechorías, ni se levantó, con el corazón liviano, pletórico de dicha, ni fue a contarle a su madre cuanto había hecho y a pedirle perdón, ni recibió su bendición acompañada de lágrimas de orgullo y de gratitud en los ojos. No; este tipo de cosas les sucede a los niños malos de los libros; pero a Jim le pasó algo muy diferente: se devoró la mermelada, y dijo, con su modo de expresarse, tan pérfido y vulgar, que estaba “de rechupete”; metió la brea, y dijo que ésta también estaría de rechupete, y muerto de la risa pensó que cuando la vieja se levantara y descubriera su artimaña, iba a llorar de la rabia. Y cuando, en efecto, la descubrió, aunque se hizo el que nada sabía, ella le pegó tremendos correazos, y fue él quien lloró.

Una vez se encaramó en un árbol, donde Acorn, el granjero, a robar manzanas, y la rama no se quebró, ni se cayó él, ni se quebró el brazo, ni el enorme perro del granjero le destrozó la ropa, ni languideció en su lecho de enfermo durante varias semanas, ni se arrepintió, ni se volvió bueno. Oh, no; robó todas las manzanas que quiso y descendió sano y salvo; se quedó esperando al cachorro, y cuando éste lo atacó, le pegó un ladrillazo. Qué raro... nada así acontece en esos libros sentimentales, de lomos jaspeados e ilustraciones de hombres en sacoleva, sombrero de copa y pantalones hasta las rodillas, y de mujeres con vestidos que tienen la cintura debajo de los brazos, y que no se ponen aros en el miriñaque. Nada parecido a lo que sucede en la clase de religión.

Una vez le robó el cortaplumas al profesor, y temiendo ser descubierto y castigado, se lo metió en la cachucha a George Wilson... el pobre hijo de la viuda Wilson, el niño sanote, el niñito bueno del pueblo, el que siempre obedecía a su madre, el que jamás decía una mentira, al que le encantaba estudiar y le fascinaban las clases de religión de los domingos. Y cuando se le cayó la navaja de la gorra, y el pobre George agachó la cabeza y se sonrojó, como sintiéndose culpable, y el maestro ofendido lo acusó del robo, y ya iba a dejar caer la vara de castigo sobre sus hombros temblorosos, no apareció de pronto para pasmo de todos, un juez de paz de peluca blanca, que dijera indignado: “No castigue usted a este noble muchacho... ¡Aquél es el solapado culpable!: pasaba yo junto a la puerta del colegio en el recreo, y aunque nadie me vio, yo sí fui testigo del robo”. Y, así, a Jim no lo reprendieron, ni el venerable juez les leyó un sermón a los compungidos colegiales, ni se llevó a George de la mano y dijo que tal muchacho merecía un premio, ni le pidió después que se fuera a vivir con él para que le barriera el despacho, le encendiera el fuego, hiciera sus recados, picara leña, estudiara leyes, le ayudara a su esposa con las labores hogareñas, empleara el resto del tiempo jugando, se ganara cuarenta centavos mensuales y fuera feliz. No; en los libros habría sucedido así, pero eso no le pasó a Jim. Ningún entrometido vejete de juez pasó y armó un lío, de manera que George, el niño modelo, recibió su buena zurra y Jim se regocijó porque, como bien lo saben ustedes, detestaba a los muchachos sanos, y decía que éste era un imbécil. Tal era el grosero lenguaje de este muchacho malo y negligente.

Pero lo más extraño que le sucediera jamás a Jim fue que un domingo salió en un bote y no se ahogó; y otra vez, atrapado en una tormenta cuando pescaba, también en domingo, no le cayó un rayo. Vaya, vaya; podría uno ponerse a buscar en todos los libros de moral, desde este momento hasta las próximas Navidades, y jamás hallaría algo así. Oh, no; descubriría que indefectiblemente cuanto muchacho malo sale a pasear en bote un domingo se ahoga: y a cuantos los atrapa una tempestad cuando pescan los domingos infaliblemente les cae un rayo. Los botes que llevan muchachos malos siempre se vuelcan en domingo, y siempre hay tormentas cuando los muchachos malos salen a pescar en sábado. No logro comprender cómo diablos se escapó este Jim. ¿Será que estaba hechizado? Sí..., ésa debe ser la razón.

Nada malo le pasaba. Llegó incluso hasta el extremo de darle una tableta de tabaco a un elefante del zoológico, y éste no le dio en la cabeza con la trompa. Esculcó la despensa buscando esencia de hierbabuena, y no se equivocó ni se tomó el ácido muriático. Robó el arma de su padre y salió a cazar el sábado, y no se voló tres o cuatro dedos. Se enojó y le pegó un puñetazo a su hermanita en la sien, y ella no quedó enferma, ni sufriendo durante muchos y muy largos días de verano, ni murió con tiernas palabras de perdón en los labios, que redoblaran la angustia del corazón roto del niño. Oh, no; la niña recuperó su salud.

Al cabo del tiempo, Jim escapó y se hizo a la mar, y al volver no se encontró solo y triste en este mundo porque todos sus seres amados reposaran ya en el cementerio, y el hogar de su juventud estuviera en decadencia, cubierto de hiedra y todo destartalado. Oh, no; volvió a casa borracho como una cuba y lo primero que le tocó hacer fue presentarse a la comisaría.

Con el paso del tiempo se hizo mayor y se casó, tuvo una familia numerosa; una noche los mató a todos con un hacha, y se volvió rico a punta de estafas y fraudes. Hoy en día es el canalla más pérfido de su pueblo natal, es universalmente respetado y es miembro del Concejo Municipal. Fácil es ver que en los libros de religión jamás hubo un James malo con tan buena estrella como la de este pecador de Jim con su vida encantadora.

(*) Mark Twain, Escritor y Periodista Estadounidense (1835-1910)


LA CICATRIZ

$
0
0


Hay que mirar de cerca
abrir el bosque de las cejas
para verla.

Está allí porque yo sé.
No queda nadie
que pueda recordarla.
Mi padre ha muerto
mi madre recuerda insignificancias más terribles.

Detrás de algunas canas
que cambiaron la expresión
del rostro
mi cicatriz
es un rasguño oculto
una marca
identificación de pertenencia
¿Pero a qué?


Me veo desde atrás
sentado en el umbral de la puerta.
Hacia adelante un fragmento de plaza
ilumina la mañana.
En el interior del negocio
hay perfume a especias
un gran mueble de madera lustrado por el uso
abierto por encima
muestra hondos divisorios:
en uno hay azúcar en terrones
en otro delicados nidos de fideos
harina blanca
harina más oscura
una enorme cuchara de metal para servir.
A un lado del mostrador
tiemblan paralelos brillos
frascos oblicuos
con las bocas abiertas al despachante
arroz; fideos; lentejas; arvejas partidas.
La penumbra contrasta
con el incendio de la calle.
Vuelvo a verme ahora
sentado en el umbral de la puerta de salida
una mujer gorda me esquiva y acaricia mi cabeza
Yo, o ese que está sentado allí con un marco
de plaza de pueblo enfrente
garabatea con un palito
sobre el polvo de la vereda.

Si es un recuerdo. Si ahora quisiese
reconstruir mi vida como en una biografía
¿Cómo es que me veo desde atrás?
¿Cómo es que puedo ver los frágiles codos
bailando dentro de la manga de una remera a rayas
al compás de los movimientos de mi propia mano
que sube baja borra reescribe
como si no fuesen míos, mientras la señora
sale y acaricia el rubio cabello con ternura de abuela?
¿Es posible que ese recuerdo no sea mío?
¿Puedo recordar, acaso, el destino de mi mano
en la punta del palo que horada el polvo de la vereda?
¿Puedo levantar por un minuto mis ojos,
anular el conjuro
y mirar hacia el frente
ver la diagonal de baldosas que lleva al centro de la plaza
los reverberos del sol entre las hojas de los eucaliptos
la torcaza que se revuelca en la tierra
un viejo sentado en el banco, leyendo un diario
el hombre que se arrima al cantero para cruzar la calle
y que se parece a mi padre que levanta un brazo y grita algo
justo cuando un coro de chicharras alborota el mediodía?

En la sombra fresca del interior está mi madre
yo espero en el umbral
olvidado del mundo y del día
dibujo sobre la mugre de las baldosas.
Tal vez porque mi madre está aún adentro
es que yo recuerdo viéndome desde atrás
como si fuera ella quien me ve
sentado, con la cabeza gacha,
con una aureola encima,
la luz que inflama la rebeldía del remolino.
Pero no puedo ver lo que mis ojos ven allí sentado
ni lo que pasa al costado
en la esquina
o hacia el otro lado
donde está la panadería
ni tampoco hacia adelante
donde un hombre parecido a mi padre cruza la calle
Y grita algo,
me grita.

Mi madre está aún adentro, comprando.
La música de la radio valvular se entrecorta;
a la ‘amplitud modulada’
que anuncia tormentas con su ruido
se le superpone la propaladora móvil
un Gordini rojo, modelo 66, con sus altoparlantes en el techo
se mueve lentamente por la avenida
la voz chillona y metálica perfora el aire de la mañana que se muere.
La radio, los anuncios eléctricos, mi padre que grita algo
probablemente un bocinazo, las chicharras
una confusión de sonidos que no rompe el encanto.

Pero quizá porque es mi padre el que cruza
es que también puedo recordarme desde afuera
sentado en el umbral de la puerta de la despensa
en la esquina, frente a la plaza, en diagonal a la escuela provincial
las piernas abiertas,
movimiento facilitado por los pantalones cortos y negros
rodillas que brillan
por entre medio, la cabeza gacha, inclinada hacia adelante,
sobresaliendo de la verticalidad de la pared, los ojos que guían
la mano que se mueve y arrastra el palito sobre el polvo
la señora que sale de la oscuridad del almacén
acaricia la cabeza del niño que juega, olvidado del mundo
La bicicleta de carga que viene veloz por la vereda
esquiva a la señora que sale con su bolsa
se va contra el niño, que no escucha el grito de advertencia
y lo golpea en la frente
Otro ruido se suma a los ruidos en el interior del negocio
la bicicleta rueda con su conductor, unas bolsas con pan se desparraman
Me siento sangrar.

La cicatriz está ahí
muy pocas veces la veo
y cuando lo hago
recuerdo el umbral de la puerta
ese día lejano, caluroso y seco
pero no alcanzo a recordar aquello que dibujaba.
Es cuando me pregunto
por la densidad, por las capas de la memoria
células muertas sobre células de cuerpos extraños
cúmulos inciertos
sedimentos.
__ __

(Refrito/Refractus). Anexo al poema, en la edición original del libro:

Uno es la cicatriz de su pasado / uno puede deshacer el nudo y atar otro / uno es algo más que uno. Uno es la historia de otros

(*) Jorge Dipré
del libro "Cicatriz", 2013, Ediciones Recovecos, Córdoba

CARTAS DE MI ABUELA, Leo Tuntisi

$
0
0

 

A través de la vida de mi abuela

podría contarse la historia de un siglo,

como bajo la luz parpadeante de un cinematógrafo onírico...

 

Buenos tiempos,

malos tiempos

y al final, Rosa sentada en su sillón

bajo la galería con vista al patio,

recordando...

 

Cuando mi abuela nació

todavía estaba en pie la piedra movediza.

 

Las calles de mi pueblo eran aún imaginarias

bajo una espesa niebla

y los ingleses se emborrachaban en el Hotel Londres.

 

Después, poco después

comenzaría a rodar el molino de la Historia,

entre acordes de un jazz frenético:

la revolución comunista

el crack de Wall Street

los dirigibles dominando el cielo

y Gardel cantaba en la radio

y el Toro salvaje de las pampas

sacaba de una piña a Dempsey fuera del ring.

 

Mientras tanto Rosa...

reía con esa risa que era como el cristal,

como el poema de Péret,

"Rosa espuma de mar hecha cristal"

y pasaban películas mudas como en un sueño

y las guerras eran como chaparrones de sangre y odio,

tan lejos...

 

Ya se apagaría en la radio la voz de los dictadores

mientras ella amasaba aquella pasta inolvidable

y cultivaba un rosal de rosas rojas, rosas, blancas, amarillas

y la radio anunciaba el Glostora Tango Club.

 

Cómo olvidar aquellos cuentos leídos en la cama,

aquella letra menuda de sus cartas con faltas de ortografía.

Cómo olvidar aquellos tazones de café con leche en el invierno,

cómo olvidar el pan, las nueces, los sueters tejidos a mano,

las sierras en el verano y su risa feliz…

 

Cómo olvidar el perfume incomparable de su rosal…

 

Cuando se fue...

fue como salir al camino bajo la lluvia,

sin tener a dónde ir.

 

Rosa espuma de mar,

Ross cristal,

fragilidad.

 

(*) Leandro Tuntisi, de revista Talismán, Poesía en la ciudad, Otoño de 2023, Venado Tuerto, Argentina.


CARTA A JORGE LUÍS BORGES, Susang Sontang

$
0
0

 

12 de junio de 1996

Querido Borges:

Dado que siempre colocaron a su literatura bajo el signo de la eternidad, no parece demasiado extraño dirigirle una carta. Si alguna vez un contemporáneo parecía destinado a la inmortalidad literaria, ese era usted. Usted era en gran medida el producto de su tiempo, de su cultura y, sin embargo, sabía cómo trascender su tiempo, su cultura, de un modo que resulta bastante mágico. Esto tenía algo que ver con la apertura y la generosidad de su atención. Era el menos egocéntrico, el más transparente de los escritores... así como el más artístico. También tenía algo que ver con una pureza natural de espíritu. Aunque vivió entre nosotros durante un tiempo bastante prolongado, perfeccionó las prácticas de fastidio e indiferencia que también lo convirtieron en un experto viajero mental hacia otras eras. Tenía un sentido del tiempo diferente al de los demás. Las ideas comunes de pasado, presente y futuro parecían banales bajo su mirada. A usted le gustaba decir que cada momento del tiempo contiene el pasado y el futuro, citando (según recuerdo) al poeta Browning, que escribió algo así como «el presente es el instante en el cual el futuro se derrumba en el pasado». Eso, por supuesto, formaba parte de su modestia: su gusto por encontrar sus ideas en las ideas de otros escritores.

 

Esa modestia era parte de la seguridad de su presencia. Usted era un descubridor de nuevas alegrías. Un pesimismo tan profundo, tan sereno como el suyo no necesitaba ser indignante. Más bien, tenía que ser inventivo... y usted era, por sobre todo, inventivo. La serenidad y la trascendencia del ser que usted encontró son, para mí, ejemplares. Usted demostró de qué manera no es necesario ser infeliz, aunque uno pueda ser completamente perspicaz y esclarecido sobre lo terrible que es todo. En alguna parte usted dijo que un escritor debe pensar que cualquier cosa que le suceda es un recurso. (Estaba hablando de su ceguera.)

 

Usted fue un gran recurso para otros escritores. En 1982 –es decir, cuatro años antes de morir (Borges, son diez años)– dije en una entrevista: «Hoy no existe ningún otro escritor viviente que importe más a otros escritores que Borges. Muchos dirían que es el más grande escritor viviente... Muy pocos escritores de hoy no aprendieron de él o lo imitaron». Eso sigue siendo así. Todavía seguimos aprendiendo de usted. Todavía lo seguimos imitando. Usted le ofreció a la gente nuevas maneras de imaginar, al mismo tiempo que proclamaba, una y otra vez, nuestra deuda con el pasado, por sobre todo con la literatura. Usted dijo que le debemos a la literatura prácticamente todo lo que somos y lo que fuimos. Si los libros desaparecen, desaparecerá la historia y también los seres humanos. Estoy segura de que tiene razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y de nuestra memoria. También nos dan el modelo de la autotrascendencia. Algunos piensan que la lectura es sólo una manera de escapar: un escape del mundo diario «real» a uno imaginario, el mundo de los libros. Los libros son mucho más.

 

Lamento tener que decirle que la suerte del libro nunca estuvo en igual decadencia. Son cada vez más los que se zambullen en el gran proyecto contemporáneo de destruir las condiciones que hacen la lectura posible, de repudiar el libro y sus efectos. Ya no está uno tirado en la cama o sentado en un rincón tranquilo de una biblioteca, dando vuelta lentamente las páginas bajo la luz de una lámpara. Pronto, nos dicen, llamaremos «notebook» cualquier «texto» a pedido, y se podrá cambiar su apariencia, formular preguntas, «interactuar» con ese texto. Cuando los libros se conviertan en «textos» con los que «interactuaremos» según los criterios de utilidad, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto de nuestra realidad televisiva regida por la publicidad. Este es el glorioso futuro que se está creando –y que nos prometen– como algo más «democrático». Por supuesto, usted y yo sabemos, eso no significa nada menos que la muerte de la introspección... y del libro.

 

Por esos tiempos no habrá necesidad de una gran conflagración. Los bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca. Querido Borges, por favor entienda que no me da placer quejarme. Pero, ¿a quién podrían estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la lectura en sí– que a usted? (Borges, son diez años.) Todo lo que quiero decir es que lo extrañamos. Yo lo extraño. Usted sigue marcando una diferencia. Estamos entrando en una era extraña, el siglo XXI. Pondrá a prueba el alma de maneras inéditas. Pero, le prometo, algunos de nosotros no vamos a abandonar la Gran Biblioteca. Y usted seguirá siendo nuestro modelo y nuestro héroe.

Susan Sontag (nacida como Susan Rosenblatt, Nueva York, 16 de enero de 1933-ibídem, 28 de diciembre de 2004) fue una escritora, novelista, filósofa y ensayista, así como profesora, directora de cine y guionista estadounidense de origen judío. Aunque se dedicó principalmente a su carrera literaria y ensayística, también ejerció la docencia y dirigió películas y obras teatrales. Sontag fue ganadora del premio Príncipe de Asturias de las Letras, que otorga el gobierno español, el 7 de mayo de 2003.

®️Literatura, arte, cultura y algo más https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid0qWwTgGnRGsQttfMeqgQLW7dymMpKmFgB1dFSFFiJwP2G68JcV4nMxn77pxcvUvJJl&id=100065073139203

CONOZCO ALGUNOS TRUCOS, de Alejandro Schmidt

$
0
0


trabajo muchas horas tatuando gente en joyland park

estoy calvo

y gracias a la marina he recorrido el mundo

 

no sé pensar lejos

pero conozco algunos trucos

 

logré que wade miller me hiciera protagonista de ‘Paso Fatal’

(san diego después de la segunda guerra)

 

por otra parte

jamás bordaría una odalisca en la espalda de nadie.

 

me gusta el público todas las noches

no es por dinero

no

la multitud

me gusta

 

en las filipinas

me abrieron el vientre

con una botella de pilsen

por una nativa

que no recuerdo

no logro recordar

era una mestiza con aceite en el pelo

 

he soportado casi todo

tengo cicatrices norteamericanas en la mente

 

no es necesario vivir miles de años para estar en paz

permíteme que pinte

el emblema de la Unión

en tus bíceps

 

y te confirmaré un prejuicio:

 

la piel de los judíos es mucho más dura que la de los animales.

 

(*) Alejandro Schmidt; “Serie Americana”; (segunda edición corregida) 2008; Ediciones Recovecos. Publicado por primera vez en 1988.

SURREALISMO Y EROTISMO (aproximaciones), Silvia Guiard

$
0
0

 El surrealismo, como es sabido, coloca la creación al dictado del inconsciente. Y esto no porque se haya propuesto renovar los caminos de la literatura, sino porque más bien se propone dinamitarlos. 

En la antesala del surrealismo está la guerra, ese gran festival de destrucción de las fuerzas productivas, de trituración de los cuerpos y licuefacción de las conciencias, al que el capitalismo, no solo periódica, sino perpetuamente, se consagra. Pero ésta es la primera de su siglo, primera a gran escala, la Gran Guerra. La voz de Thánatos tonante.

Es contra ese fondo trágico, contra ese infinito desamparo de trinchera cubriendo el horizonte, contra ese pozo de desconcierto y sinsentido, contra ese horror, que algunos seres jóvenes, vivientes, o, para mejor decir, sobre/vivientes, se alzarán.

Un interrogante se plantea, similar sin duda en algún grado al que más tarde va a plantearse Adorno cuando llegue a decir que, después de Auschwitz, no es posible escribir poesía. En 1919 la respuesta primera es también de una tajante negatividad. No sólo no hay poesía ni literatura posibles o válidas, no hay nada, nada más que un furor corrosivo que ataca de un solo coletazo todo valor establecido. Esto es Dadá. “Nada de pintores, nada de literatos, nada de músicos, nada de escultores, nada de religiones, nada de republicanos, nada de realistas, nada de imperialistas, nada de anarquistas, nada de socialistas (…) nada de todas esas imbecilidades, no más nada. NADA. NADA. NADA”, dice uno de sus manifiestos. Y el propio André Breton: “Dadá no se entrega a nada, ni al amor ni al trabajo. Es inadmisible que un hombre deje una huella de su paso por la tierra.”


Y, sin embargo, el mismo Breton, planteándose poco después la discusión y defensa del espíritu moderno, va a proponer el abandono inclusive de Dadá que “no nos sirvió más que para mantenernos en este estado de perfecta disponibilidad en el que estamos y del cual ahora partimos con lucidez hacia lo que nos está llamando.”

Lo que llama, lo que incita, lo que se ofrece para ser descubierto y nombrado por primera vez: ya ahí, en ese primer paso hacia sí mismo, está el surrealismo en su elemento natural, que es el deseo. Ya no se tratará solamente de demoler lo que es, sino de refundar la realidad en un sentido nuevo. Cambiar la vida, como dijo Rimbaud, trasformar el mundo como dijo Marx, rehacer de cabo a rabo el entendimiento humano. El principio que está en la base de esas consignas que el surrealismo se irá dando, es, desde el comienzo, dialécticamente ligado a la imprescindible violencia destructora, el principio creador de mundos. Es Eros.

El surrealismo coloca la creación al dictado del inconsciente. No para renovar los caminos de la literatura, que le importan muy poco, sino para refundar el sentido del lenguaje

 

Porque ¿dónde se buscará el nuevo sentido? Bien puede decirse que la guerra no es otra cosa que barbarie, puro estallido de animalidad. Sin embargo, son las palabras de la razón, de la lógica, del patriotismo, de la fe, de la moral, del deber, de la cultura, de “los valores más sagrados de la civilización”, las que la justifican, le dan lugar y la acompañan. El sentido, indudablemente, estará en otra parte.

Y allí está: ese fastuoso territorio explorado por Freud y que cada cual vislumbra cuando sueña. Allí está ese método de asociación libre que el propio Breton habrá tenido ocasión de experimentar en el hospital al que, como estudiante de medicina, es asignado durante la guerra. Y allí están los estudios sobre la histeria, las imágenes de esas mujeres cuyos gestos y actitudes revelan toda una vida pasional habitualmente reprimida por las convenciones y la moral burguesas, imágenes a partir de las cuales comenzará a formarse, sin duda, la idea surrealista de belleza -belleza de la que se nos dirá más tarde: “será convulsiva a o no será”.

De ese territorio tomarán también, y para siempre, la palanca lujosa, excesiva, imperiosa del principio de placer alzándose en contra de un principio de realidad mediocre, chato, estrecho, contracturado y sofocante.

 

El surrealismo coloca la creación al dictado del inconsciente para abrir brechas en la realidad, para forzar, no sólo los límites de lo decible, sino también de lo vivible

 

Eros es principio vital, creador, expansivo.

Y Logos, ¿qué será?

 “Empezábamos a desconfiar de las palabras, dice Breton en Las palabras sin arrugas, “Se trataba: 1º de considerar la palabra en sí, 2º de estudiar lo más cerca posible las reacciones de unas palabras sobre otras. Solamente a este precio se podía esperar devolver al lenguaje su auténtico destino, lo que, para algunos, entre los cuales estaba yo, debía dar un gran impulso al conocimiento y exaltar la vida otro tanto.”

Lamentándose de la sujeción habitual al peso muerto de la etimología y a una sintaxis mediocremente utilitaria, denuncia Breton que esto da cuenta del pobre conservadurismo humano y del horror del infinito.

Pero he aquí que Marcel Duchamp publica en la revista Littérature unos juegos de palabras, una suerte de lapsus poéticos, que firma con nombre fingido de mujer: Rrose Sélavy. Firma y afirma, porque ese nombre está diciendo en realidad: “Eros es la vida”. Breton considera primero esos juegos como producto de un total rigor matemático. Pero entonces ocurre que, cuando Robert Desnos habla dormido, convoca a Rrose Selavy y es en su nombre que inventa, con deslumbrante inmediatez y facilidad, los mismos juegos que Duchamp, juegos que es incapaz de producir en estado de vigilia.

Esa experiencia demuestra por fin, dice Breton, que las palabras viven su propia vida, que son unas creadoras de energía.

Y concluye: “Entiéndase bien lo que decimos: juegos de palabras, cuando son nuestras razones de ser más auténticas las que están en juego. Las palabras, además, han dejado de jugar.

Las palabras hacen el amor.”

Veinte años más tarde, en el poema En el camino a San Romano, escribirá:

“La poesía se hace en la cama

como el amor.

Sus sábanas revueltas son la aurora de las cosas.

La poesía se hace en los bosques.”

 

El auténtico destino del lenguaje, ese uso surrealista del lenguaje, cuyo limpio torrente van a descubrir y liberar cuando claven su pica en el umbral del sueño, implica la re-erotización de las palabras. Es lenguaje de amor.

Las palabras, cuerpos sonoros, por lo tanto, físicos, sensuales, erizados, vibrátiles, son llevadas y traídas, como todos los cuerpos, por el juego de la mutua atracción; son, como las imágenes del sueño, expresión del deseo.

 

El deseo, dice el Léxico sucinto del erotismo -en el catálogo de la exposición surrealista de 1959, consagrada justamente a Eros-, el deseo “es la tendencia profunda, invencible, y muchas veces espontánea, que empuja a un ser a ‘apropiarse’ de la manera que sea de un elemento del mundo exterior o de otro ser. Esta tendencia culmina y se desarrolla en la sexualidad. Sus modos son innumerables y enigmáticos:

                                    La gran fuerza es el deseo

                                   Y ven que te beso en la frente. 

                                                     (Guillaume Apollinaire)

La afinidad de los minerales, el celo de los animales sugiere que dicha tendencia es consustancial al universo. Pero únicamente el deseo —incesantemente ruina e incesantemente fénix— define al individuo humano. Para algunos, tiene valor por sí mismo, es un medio de conocimiento. (…)”      

No es, pues, la racionalidad, sino el deseo quien define lo humano. Y este deseo es, en primer lugar, cuestión concreta, sobre la que la interrogación colectiva no deja de plantearse.

El 27 y 31 de diciembre de 1928 tienen lugar, en casa de Breton, dos jornadas sobre sexualidad. Cada miembro del grupo, por turno, interroga a los demás sobre diversos temas concerniendo la práctica de la sexualidad. Los puntos que abren ambas jornadas y a los que se les dedica más tiempo de discusión, son los siguientes:

“¿En qué medida el hombre, durante el acto del amor, se da cuenta del placer de la mujer?

¿En qué medida la mujer se da cuenta del placer del hombre?

¿En qué medida es posible y deseable que la mujer y el hombre, durante el acto del amor, gocen simultáneamente”

Y siguen cantidad de cuestiones: preferencias personales en cuanto a posiciones en el amor, partes del cuerpo, excitantes, etc., masturbación en la mujer y en el hombre, homosexualidad masculina y femenina, perversiones, fetichismo, voyeurismo, etc.

La versión taquigráfica de estas discusiones aparece luego en La revolución surrealista.

Seguirán, en la historia del movimiento, muchas otras encuestas que vuelven una y otra vez al ámbito del deseo y la sexualidad. En 1929 es la encuesta sobre el amor, cuya primera pregunta es: “¿Qué grado de esperanza pone Ud. en el amor?” Y la última: “¿Cree Ud. en la victoria del amor admirable sobre la vida sórdida o de la vida sórdida sobre el amor admirable?” En el 32, el grupo yugoeslavo interroga sobre el deseo. En los años 50, se preguntarán los surrealistas sobre el strip-tease, en los años 60, sobre las representaciones mentales durante el acto del amor, etc.

Se trata, como dice Maurice Nadeau en la Historia del surrealismo, no de un mero afán de confesión, sino de sacar a la luz lo reprimido, de objetivar una riqueza oculta que se multiplica por la misma diversidad que pone en evidencia.

Se trata de sacudir la carcasa rancia de las costumbres.

Y en 1928, desde luego, la publicación de estas jornadas es un acto evidente de provocación y escándalo.

Todos los medios son buenos, dice el segundo manifiesto, para destruir las ideas de patria, religión y familia. Los surrealistas, dice, no pueden contener la necesidad de “reírse como salvajes ante la bandera francesa, de vomitar su asco en la cara de cada sacerdote, de apuntar contra la ralea de los ‘deberes primordiales’ el arma de largo alcance del cinismo sexual.”

De la amplia gama de registros que van del “cinismo sexual” a ese carácter “erótico-velado” que Breton reconoce en la belleza convulsiva, la expresión sensible de los surrealistas pulsará distintas teclas, en la misma medida en que en la expresión del amor caben suspiros y blasfemias, gritos, silencios y susurros.

“Arma de largo alcance” es también la obra del Marqués de Sade, apasionadamente reivindicado como “uno de los polos extremos de la rebelión,”, que levanta en “las comarcas sometidas a la supuesta ley divina, a la supuesta ley natural, a la supuesta ley política”, la protesta humana esencial, que es el deseo.

Así le escribe Breton:

El marqués de Sade ha regresado al interior del volcán en erupción

De donde había venido

Con sus hermosas manos todavía adornadas con flecos

Sus ojos de muchacha

Y esa razón a flor de sálvese quien pueda

Que es la suya

Pero desde el salón fosforescente de lámparas de vísceras

No ha dejado de lanzar las órdenes misteriosas

Que abren una brecha en la noche moral

Por esa brecha veo

Que las grandes sombras tambaleantes la vieja corteza minada

Se disuelven

Para permitirme amarte

Como el primer hombre amó a la primera mujer

En total libertad

Esa libertad

Por la cual el fuego mismo se hace hombre

Por la cual el Marqués de Sade desafió a los siglos con sus grandes árboles abstractos

De acróbatas trágicos

Enganchados al hilo de la Virgen del deseo.

 

Por esa brecha, que perfora la noche moral, llegamos al amor.

Amor admirable, amor recíproco, amor carnal, amor único, amor pasión, amor deseo, amor loco, amor sublime.

Escriben Breton y Eluard en L´immaculée conception (La inmaculada concepción) “El amor recíproco, el único que podría interesarnos aquí, es aquél que pone en juego lo inhabitual en la práctica, la imaginación en la rutina, la fe en la duda, la percepción del objeto interior en el objeto exterior.”

Es inexacta -sino malintencionada- la tesis de Xavière Gauthier que, en su libro sobre surrealismo y sexualidad, sostiene que por esta reivindicación insistente -y a veces desesperada- del amor recíproco y exclusivo entre dos seres, el surrealismo regresa al matrimonio y a la familia burguesa, a la sujeción de la mujer a la vida doméstica, etc. Afirmar esto implica olvidar que esa búsqueda del amor es consustancial en los surrealistas con la reivindicación apasionada, no sólo de Sade, sino también de las ideas de Fourier, quien soñaba un nuevo mundo amoroso y escribía: “La felicidad consiste en tener muchas pasiones y muchos medios para satisfacerlas”, o: “La felicidad del hombre, en el amor, es proporcional a la libertad de la que gozan las mujeres.” Es en la Oda a Charles Fourier que escribe Breton: La familia: Lugar actual de culminación del sistema de dos pesos-dos medidas: hijos de familia y niños abandonados. En el ojo vacilante del siervo el aplomo del castillo feudal. La familia se destaca en apartamiento, en pisoteo, en egoísmo, en vanidad, en división, en hipocresía y en mentira, tal como lo sanciona el escándalo persistente y sin paralelo de la herencia.”

Estas palabras, escritas después de la segunda guerra, dejan en claro que la defensa del amor estuvo siempre ligada en los surrealistas a sus aspiraciones revolucionarias. Tuvieron permanente conciencia del antagonismo entre la “vida sórdida” y el “amor admirable”, cuya realización plena y generalizada sólo llegaría a ser posible después de un trastocamiento revolucionario de las condiciones de existencia. “Pero a este amor, portador de las más grandes esperanzas traducidas en arte desde hace siglos, no veo qué ha de impedirle vencer en condiciones de vida renovadas”, escribe Breton en El amor loco (el subrayado es suyo).[1]

 

Para concluir, quiero citar las palabras de Robert Benayoun, en su introducción a la Erótique surrealiste:“La aventura surrealista tiene de revolucionaria (entre otras cosas) que, quizás por primera vez en la historia, ha dotado al sexo de un medio de expresión. El erotismo se expresa directamente, abandona el mundo del silencio. Este sobrepasamiento ilimitado del ser, este naufragio de las referencias que procura el éxtasis, el surrealismo lo ha expresado en términos obsesionantes, en el vértigo automático. Finalmente, en un intento más deliberadamente reivindicativo, asegurando lo que se ha podido interpretar como la unidad del espíritu y del deseo”.

 

(*) Silvia Guiard, Bs. As, abril 2006


[1]Escribe Breton al final del mismo párrafo: “Un tal propósito no podrá ser cumplido por entero, mientras en el concepto universal no se haya condenado la enorme idea cristiana del pecado. Nunca existió el fruto prohibido. La tentación es por sí divina.” Es evidente que, de 1937 a 2006, las ideas morales y las costumbres se han modificado extraordinariamente. Pero como también es evidente que las condiciones de vida no se transformaron en un sentido revolucionario, sino todo lo contrario, sería ingenuo suponer que el “amor admirable” o el deseo llevan hoy las de ganar. Por el contrario, se les siguen oponiendo obstáculos de toda índole, desde los más concretos y típicamente capitalistas –la implacable necesidad material, las sórdidas dificultades para tan sólo “ganarse la vida”- hasta los renovados, sofisticados y más sutiles medios de domesticación de los deseos, aislamiento y pulverización de las subjetividades, etc. Pero analizar esto implicaría un nuevo artículo. Me limito ahora a mencionarlo.


4 POEMAS, traducidos por José Santiago Naud

$
0
0

Los siguientes poemas fueron cedidos a Antonio Miranda quien los hizo traducir para su Portal de Poesía Iberoamericana hace algunos años. Debajo dejo el link, porque, más allá de esta circunstancia, la labor de Antonio es inmensa.


PAISAJE


Yo estaba allí

diluido en el paisaje salado del mar

vueltos los ojos a un río desprejuiciado

y a unos cuerpos espumosos que se perdían

entre anónimas piedras.

Sabía que me lo llevaría para siempre

y que algunas palabras lograrían encender

esta ilusión que se llama recuerdo.

Así y todo quise destruir el vestigio de lo real

mastiqué cada vocablo que sonara conocido

buscando otra lengua

porque otra lengua significaría otro mundo

otra percepción.

Pero aquí estoy

saboreando estos restos.

                                                        21/01/94

  

PAISAGEM

 

Ali me achava eu

diluído na salgada paisagem do mar

os olhos virados para um rio sem preconceito

e corpos de espuma que se perdiam

entre as pedras anônimas.

Sabia que a levaria para sempre

e algumas: palavras alcançariam incendiar

esta ilusão que se chama lembrança.

Assim e completo quis destruir os vestígios do real

mastiguei todo vocábulo que soara conhecido

buscando um idioma diferente

porque outra língua significaria outro mundo

outra percepção.

Nas estou aqui

saboreando estes resíduos.

 

ENCRUCIJADA URBANA 

 

En una encrucijada urbana

dos muertos en sus féretros

se saludan.

Uno va hacia el cementerio norte

otro al este.

Dentro de un largo coche

una pálida muchacha rubia

me mira sin mirarme

acongojada.

Será su esposa

Será su hija

Será su amante.

El coche sigue a una larga hilera

ya he visto antes

a esa mujer

en otras circunstancias

bajo otras luces

dentro de otras sombras.

¿Me miraría y, haciendo un hueco al dolor

se diría

ya he visto a este hombre antes

bajo otras luces

entre otras sombras

en otras circunstancias?

El semáforo me da el paso

camino hacia el este

con un muerto que viaja despacio

cuando llegue a la otra esquina

seguro

                                                            (10/06/96)

 

ENCRUZILHADA URBANA

 

Em certa encruzilhada urbana

dois mortos em seus ataúdes

cumprimentam-se.

Um segue ao cemitério do norte

o outro ao do leste.

Dentro de um coche espaçoso

uma pálida menina loura

me contempla sem olhar

ansiosa.

Será a sua mulher

Será sua filha

Será sua amante.

o coche segue uma longa fila

e eu antes já vira

essa mulher

em outras circunstância

sob outras luzes

dentro de outras sombras.

Olharia para mim e, num vazio de dor

se diria

já vi antes este homem

sob outras luzes entre outras sombras

em outras circunstâncias?

O semáforo dá-me passagem

caminho para o leste

Com um morto que viaja devagar

quando dobrar a outra esquina

certamente

terei esquecido tudo.


 

ESE MANTEL

 

                          a mi esposa Alejandra y a mis hijos Iván; Lucio y Sara.

 

Ese,

ese mantel

de días

de otras témperas derramadas

a un sol

aún invisible

a una luna

imaginaria

ése

poblado de manos

y pequeños comensales

con risas

que en el punto del lienzo

duermen impresas

el de las migas copiosas

que las alimañas devorarán

Tela esculpida

y absorta

turbada por la ráfaga

                   de la nostalgia

ese mantel

que de ausencias se harta

lleno

de nosotros

que no estamos

sobre esa mesa

no estamos

juntos

esta noche borracha

de cuervos mudos

sin estribillos

sin mácula

apenas

algunas lágrimas

apenas.

                                (06/02/2004)

 

ESSA TOALHA

 

              a minha mulher Alejandra e aos meus filhos Iván; Lucia e Sara.

 

Essa,

essa. toalha de dias

de outros vestígios espalhados a um sol

ainda invisível

a uma lua

imaginária

essa

povoada de mãos

e pobres convivas

e risos

que no ponto da tela

dormem impressos

a das migalhas copiosas

que bichos vão devorar

Tela esculpida

e absorta

turva pela rajada

                 da saudade

essa toalha

que se sacia de ausências

cheia

de nós

que já deixamos

essa mesa

e não estamos

juntos

nesta noite ébria

de corvos silenciosos

sem estribilho

sem manchas

apenas

algumas lágrimas

apenas.

 

ALGUIEN TE NOMBRA  

 

Alguien te nombra

con gruesa voz

en el cáustico vacío

 

Y en dos palabras

dice

lo que no dice.

 

Hay como un eco

cuando escuchás

y varias preguntas.

 

Alguien te nombra

y sabés

que ese nombrarte

rodará

cuando ya no lo escuches

y labios, labios

moverán

el cáustico vacío

con aire

de irrealidad.

                              (31/10/2002)


ALGUÉM DIZ TEU NOME

 

Alguém diz teu nome

com voz forte

no cáustico vazio

 

E em duas palavras

diz

o que não diz.

 

Há como um eco

se escutas

e várias perguntas.

 

Alguém diz teu nome

e sabes

que esse nomear-te

rodará

quando já não o escutes

e lábios, lábios

moverão

o cáustico vazio

com ar

de irrealidade.    




(*) Jorge Dipré; traducción José Santiago Naud.

(*) Antonio Miranda Portal de Poesía Iberoamericana. http://www.antoniomiranda.com.br

(*) http://www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/argentina/jorge_alberto_dipre.html

POESÍA REUNIDA DE ANAHÍ LAZZARONI, 2021

$
0
0

 


“No se sabe por qué la poesía marca a algunos seres” Anahí Lazzaroni

El 23 de julio del 2011, en este mismo blog titulaba: “Anahí Lazzaroni: desde la ciudad del fin del mundo”, y seguía:

“Una ciudad mítica, de la cual todos han tenido alguna noticia, o se han maravillado con las imágenes de fotógrafos célebres y aficionados: Ushuaia.
Una escritora, en esa misma ciudad, como para dar un efecto de realidad: Lazzaroni.
Un nuevo libro de poesía, que dice de esa ciudad y de esa persona que es Anahí.
Cuatro poemas elegidos, de su nuevo libro -“El Viento Sopla”-, que llegó por correo tradicional a mi casa, como si esa costumbre de hacer circular la Poesía de ese modo no hubiese sucumbido nunca.”

Por supuesto Ushuaia no era lo que es hoy y no lo era cuando Anahí llegó junto a su madre y su hermana Alicia -en el año 1966- desde La Plata, donde había nacido un 30 de agosto de 1957.

Ya no se fue más de esa ciudad que creció y se transformó. Todos sabemos que las poblaciones y las personas se expanden, se reducen y se vuelven a expandir: se transforman juntas. O quizá sea como una respiración alterna que comparten ciudad y habitantes, un intercambio de aires.

Falleció un 26 de marzo de 2019 en la casa en la que vivía con su madre. Unos meses antes, luego de varias promesas e intentos de llegarme hasta allí, pudimos compartir, en esa misma casa, una larga y hermosa tarde que siempre me parecerá corta, muy corta.

Al decir de Luciana Mellado -que hace las “Notas introductorias a la obra de Anahí Lazzaroni”-: integró las “primeras generaciones” de escritores patagónicos del siglo XX y ocupó rápidamente un “lugar medular en la literatura del sur, tanto por su escritura como por su participación en el campo de la cultura local. Fue una figura central para el desarrollo de la Poesía de Tierra del Fuego, y para el ingreso de Ushuaia a la cartografía simbólica de la literatura argentina. Hacia adentro y hacia afuera de la región, su escritura marca como un hito ineludible en la historia literaria que se escribe desde el sur del país.”

No es intención hacer un estudio sobre la figura y la obra de Anahí, me quedo con la belleza y precisión de sus poemas; con las fotos que tomaba; con nuestro siempre honesto, lúcido y constructivo intercambio epistolar de textos, cometarios, libros, proyectos y vivencias. También con ese don: el oído y su memoria de ese mismo oído que le permitía reconocer -identificar- a través de un texto desconocido, a su autor, si alguna vez había leído otra obra de él.

Agradezco a Alicia -hermana y compañera de aventuras literarias y editoriales- el envío de este maravilloso, y fundamental, libro que reúne su Poesía desde 1988 a 2017. Libro que nace, también, de su cariño y admiración por Anahí.


Brevísima selección:


(*) De “ACECHAR EL HAIKU”, 2004


Los 10 haikus corresponden a:

14 de enero


¿Quién intenta

en el extremo del mundo

acechar el haiku?


Echan pestes

por el aire helado

mis pobres huesos.


Ángeles locos

en paños menores

se prueban las alas.


Taza de té

ya crepita el fuego

el día es gris.


Caballos relinchan

en el medio del bosque

nadie los monta.


Detrás del vidrio

un pájaro gordo

levanta vuelo.


Luna de verano

la ocultan las nubes.

¡Noche de lluvia!


Cerca del libro

esperan quietos

los anteojos.


Con lápiz negro

escribe un haiku

a media tarde.


El agua de lluvia

cayendo todos los días

abruma.



(*) De “EL VIENTO SOPLA”, 2011


Graffiti


Alguien debería dibujar de un modo impecable

el mapa de una ciudad loca

a la que abofetea el viento.


Bordeada por un mar gris y murallas de piedra,

con gentes de poco hablar

navegando sus propios océanos.


Nombro una ciudad que no está muerta ni viva.

15 de octubre, 2003


30 denarios


La ciudad está abierta al mar y a la codicia que devora incautos.


Nieva en este agosto de pocos viajeros

por momentos es la lluvia la que roza el bosque.


Los rumores son confusos:

¿quién es quién en esta ciudad de memorias delgadas?


Casi todos llegan con sus maletas hundidas y sus máscaras.

Forasteros siempre, forasteros varados.

Fugitivos quietos soñando con fiebres desconocidas y denarios de plata.

28 de agosto, 2005


La ciudad en vísperas electorales


La ciudad ni siquiera posee la melancolía de los imperios que han muerto.

Se escucha un alboroto perpetuo de fiesta decadente

sin música y sin cristales para el vino.

Los comensales tiran la comida, ríen a carcajadas.

Hay amenazas, un gato muerto colgado de una reja.

Los que pueden oír, los que entrecierran los ojos para escuchar mejor

saben que lo que se escucha no es sólo el rumor del viento,

ni los pasos de esa mujer

Que camina bajo la lluvia y lleva una bolsa de papel.

Es otra cosa.

Es otra cosa.

Lo que se escucha.

Es otra cosa.

30 de marzo, 2007


En riesgo


¿Dónde están todos aquellos

que escuchaban las campanas de la iglesia?


¿Y dónde están los asesinos

hoy que las veletas giran enloquecidas

gracias a un viento infatigable?


Incendios en los campos.

Incendios en el bosque.


Que desde el cielo caigan mares,

mares de agua para aplacar la furia.

6/7 de diciembre, 2008


La ciudad en agosto


Ciudad de tufillo mafioso, tierra de barcos y vientos.

Sur tan inmenso, sur tan vacío.

Con la decadencia esparcida aquí y allá.

Aguas heladas, mar, nieve, lluvias.

Un gran silencio se escucha detrás del gran ruido.

La misma ciudad que pudo haber soñado un loco.

30 agosto, 2008



(*) De “ALGUIEN LO DIJO”, 2017


Enero


Extraño una reunión

de muchas personas

bajo los árboles.

El sol pegando fuerte cualquier mediodía.

Conversaciones en alta voz,

como en el campo y a la italiana.

El ruido de las botellas, de la vajilla,

de los cuchillos,

vigilado por los perros de la casa.

El runrún de los parloteos

quebrado por una risa

y el susto de alguien

que escucha un secreto

con ojos azorados.


Enigma


¿Para qué recordar esta melodía

si desconocemos de dónde viene?

¿Por qué razón vuelve

si no la podemos cantar?

Hubo un tiempo que estuvo

en nosotros

al igual que tantas cosas.

El pentagrama está vacío.



Algunas personas imaginan a los poetas...


Algunas personas imaginan a los poetas

Como escuálidos hilos que traslada el aire.

Voces huecas o aguardentosas remedando

manantial y trueno.


Delgadez extrema, cierto susurro que viene del pasado.

Aves de otro mundo

que sueltan sus plumas sobre los papeles.


Con pocas urgencias y un estar sin tareas,

patria, día de la semana, habilidad concreta.


¿Se equivocan? ¿Mienten?



Días de marzo


Escribo a media máquina.

Me distraen los sueños nocturnos,

los matices radiantes.

El río revuelto.

Las catástrofes.

Los gritos pidiendo un voto para las urnas.


Me desvela la ausencia de los dioses

y sus caballos alados


sobre las ciudades


del planeta.

***

(Inédito. su último verso da nombre al libro que reúne su obra):


La señal


Ahora que estás ahí el mundo dejó de ser una batalla.


Es como si a través de la palabra escrita

me enseñaras que el sosiego puede ser hallado.


Escribimos sobre el paisaje de la ciudad.

Escribimos sobre este invierno

y las ramas de los árboles

y el viento que las mueve.


Pero vos lo sabés, en el fondo

siempre estamos escribiendo de otra cosa.


La palabra nieve es una buena contraseña.

6 de agosto de 2000


(*) Anahí Lazzaroni. "La palabra nieve es una buena contraseña", poesía reunida 1988-2017, Editora Cultural Tierra del Fuego, 2021.







EL ALEGATO DEL MUERTO, Jorge P Yakoncick

$
0
0


Hola

soy el muerto

un incómodo recuerdo

oculto en el fondo de un cajón

donde poner la podredumbre

que cae

moldeando las vacías huellas

que los pasos dejan

en la greda del camino

mientras se dirigen a un horizonte

desabonado de flores ya marchitas

como anuncio del cadáver

que allí espera consumarse

soy el muerto que acarrean

con pesar. Sus labios

me adjetivan con las calumnias

y los elogios habituales

se empecinan en cargarme

de esas piedras que no tiran

como si existiera todavía

el más allá de un luto

que no acaban de barrer bajo la alfombra

Oigan

soy el muerto

para mí no hay otra compañía

que el amoroso reptar de los gusanos

sus besos me hermanan con el universo

estoy libre del ritmo de los días

y de las necesidades del alma

soy ausencia en la carencia

soy sólo silencio

aullando en la tempestad de la memoria

de aquel que viene llorando

con los brazos abiertos a mi encuentro

 

(*) Jorge Pablo Yakoncick, de “Panfletos Cimarrones N°1, 2014, Líbelo Bagual, Ed

DESEO QUE TE PISE UN DESEO, Rolando Revagliatti

$
0
0

Poemas seleccionados de su último libro: "Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo"



YO lo tenía todo:

deudas, extrema soledad, odios

 

Fugitivo, rodeado de vagos

la vida me sonríe.

 

*** 

SI Dios me da vida

me la quitaré:

¿qué haría con ella?

 

***

Decime que soy un tarado

y oiré que soy un arado

(oiré lo que deba oír

dirás lo que debas decir).

 

***

 Cuando me llevó

-de un saque-

La Muerte

 

me puso en mi lugar.

 

***

 La gota que cae

sobre mi testa

horada la piedra.

 

***

 La profesora de ruso

se monta a su alumnito en rumano

Logra gemir en franco invencionismo

políglota.

 

***

 Viene con abismo

la belleza.

 

***

 Permítame usted contradecir sus deseos...

 

(imponer los míos).

 

***

 Mientras no te enteres

de cuánto me admiras

no cesarás de combatirme

ignorándome.

 

***

 ¿Cómo hacer para que yo te guste de nuevo?

 

Pero, sobre todo:

¿cómo hacer para que yo te guste de viejo?


*** 

Trinidad (cancioncilla)

 

Todos los patitos se fueron a bañar

La homeopatía, el psicoanálisis, la poesía

se quisieron quedar

y la alopatía los quiere medicar

 

Todos los patitos se fueron a bañar

El psicoanálisis, la poesía, la homeopatía

se quisieron quedar

y la psiquiatría los quiere enchalecar

 

Todos los patitos se fueron a bañar

La poesía, la homeopatía, el psicoanálisis

se quisieron quedar

Un Poder prosaico y expeditivo los quiere

   Acallar

 

y los tres patitos gritan a cuál más.

 

***

El Revagliastés

 

Es en el Pequeño Revagliastés Deslustrado

donde sabremos hallar fácilmente

la fuente inagotable de nuestro absoluto

desconocimiento

 

Aprenderemos a sospechar, por ejemplo

de dónde no provenimos

y sin piedad

hacia dónde no vamos

 

Adquiéralo con tan sólo su rotundo desinterés

por hacerlo suyo:

el Pequeño Revagliastés Deslustrado

no es precio lo que tiene

sino valor (coraje)

y, sin embargo, siempre que puede

huye.

 

(*) Rolando Revagliatti, de su libro “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, 2024, Leviatán, Argentina. 

(**) http://www.revagliatti.com/biografia.htm


5 poemas del libro PAISAJE PRIMAVERA, de Rodolfo A Álvarez

$
0
0


Durante el año 1991, me tocó presentar en Junín uno de los mejores libros de la vasta obra de Rodolfo Álvarez, sin dudas un excelente poeta y promotor de la poesía en el interior del país. Hay libros y escritores que no merecen ser olvidados. Transcribo una arbitraria selección de cinco poemas y una foto del día del evento, que me enviara el autor desde su archivo personal, hace unos días.

 



plazas

 

los bordes tienen soles/ahí se

habitan cielos/que encienden

prenden fuegos/donde caminan

chicos/antiguos pobladores

siestean sus pelambres/sin

dormirse realmente/figurando

ver todo

 

los centros de las plazas/no

límites/construyen las

mitades/donde mirar de

firme/la canción de la tarde/el

aire matinal/el vientito ligero

que abre todas las puertas/por donde

soplan llueven/las eternas vecinas

como curiosas aves

 

entre todas las plazas/de junín/de

ciudades que viven en junín/se arma

un rompecabezas de suelos/claridades/

luces ó silbos frescos/por donde

con asombro de pez en vuelo lento/se

puede hacer hilacha e hilvanar/un

caminar gestarse/sin despertar los

truenos/que asolan la ternura de tanto

suelo nuestro/

 

y así/todo es

posible.


leyendo a edgar lee masters

 

invité a una chica a tomar un café/ella/

ella me dijo que su familia/su trabajo/su

vida/ella/en fin/yo ideaba magias otros

sortilegios/como para acaparar/pero ella

dijo/con la voz dijo/en fin

 

creo que los fracasados han decidido

fracasar/los exitosos es muy posible que

hayan decidido de antemano/los tristeados

han decidido/seguro es/decidieron en algún

vaivén/la vida/darse a la tristeza como tango/

los irracionales también han debido/¿mis

hijos deciden han decidido seguir creciendo

sin parar?/como/la vida/como en un valle/una

pequeña ciudad/spoon river maestro masters/

donde seguro que una chica si era invitada a

tomar un café/ella/es decir algún chico de

por ahí/algún imprevisto/solamente podría

hablar de su familia/su trabajo/enfin enfin/

no mucho más/y todo esto -es posible-/lo diría/

decisivamente/tan/en fin/

decisivamente.

 

amigos

 

los amigos reúnen/entre sí/sus

verdores/remember tantos días/como

aromos del aire/de los años del

aire/para si/entre sí/secretas

confidencias/que agitan estandarte/

amigos estandartes/eslabón de lo

unido/misteriosos designios/esquinan

en la calle reconocerse empero/sobre

los trabajos del día/las tareas pesadas/

los duelos las sonrisas/reúnen/entre

sí/para sí/espejismos reales/hechos tal

certidumbre/así/se terminó el dolor/no

hay tantas arenas movedizas/hemos aprendido

a no estar quietos/ascender caminar/se

suicidó la prepotencia/aprendido/como

aromos del aire/brotar verdores.

 

 

amigos (II)

 

contra la poquedad/se

juntan

                     —hay que ver/

                     Mirarse

 

con risa asienten/dicen

 

juntos/se están/son

juntos

 

entre la poquedad/otras

derrotas hueras

 

traen la

celebración.


los hijos miran fijo

 

miran/arden

sus ojos magias rayos

con pasión que los hace/el

hábito del juego/la canción

donde beber los ruidos

 

miran fijo/silencian

todo encierro/despiertan

toda voz/con la

brutal manera/la de

encielado gesto/que

pare risas cuentos/que

gotean los cuerpos/que

bailan ojos magias

 

como el amor los hace

sus miradas preguntan

llueven

donde habitamos

como solcito/en

fiesta.

 

(*) Rodolfo A. Álvarez, Paisaje Primavera, 1991, Ediciones SALIDO, Colección RANCHORION, Junín. Pcia de Buenos Aires. /

(**) RODOLFO A. ALVAREZ (Junin 1957) es poeta. periodista y músico. Formó parte de la primera banda de rock local, Agnus Dei, en 1975. Dirigió durante 19 años la revista de poesía “Maldoror -la otra liter/hartura”.

Escribió en diversos diarios y revistas del país y del exterior. Entre 1996 y 2000 fundó y dirigió el espacio independiente Teatro de Serafín. Entre el 2000 y el 2004 formó parte del trio de rock El Desbande. Dirige las Ediciones del colectivo volador. Conduce un espacio radial junto a Alejandro Miguel en FM Mestiza 101.7 de Junín. Sus últimos títulos son:

“Soles tranquilos y otros poemas pequeños” (Junín 2009-ediciones del colectivo volador) (Ilustración de Martin Micharvegas y epilogo de Jorge Santiago Perednik)

“Escrito en el desierto” (Junín 2011-ediciones del colectivo volador) (Ilustración de Daniel Rodríguez)

“Jarawaciones baby” (Junín, 2012- ediciones del colectivo volador) (Ilustrado por el autor)

“Ciudad” - Ilustración, diagramación e idea de Romina Paesani sobre el poema Ciudad de Rodolfo A. Álvarez (Junín, 2013, ediciones del colectivo volador)

“Así sucede” (Junín 2014 - ediciones del colectivo volador) (Prólogos de Rogelio Ramos-Signes y Enrique Scarpatti) (Ilustración y foto de Sandra Pintos)

“Ternura ante la muerte /// eso” (Junín 2016- ediciones del colectivo volador) (Ilustración de tapa de Romina Paesani)

“Política” (Junín 2017- ediciones del colectivo volador)

“La Promesante” (Junín 2018 ediciones del colectivo volador) (Prólogo de Antonio Giobellina)

“Visitaciones” (Junín 2018 ediciones del colectivo volador) (Ilustraciones de Daniel De Camillis)

“El cielo tarda demasiado en morir” (Junín 2019- ediciones del colectivo volador) (Foto de Sandra Pintos)

“El bar unomismo” (Junín 2021-Humano ediciones) (edición conjunta con el libro "Poemas en fuga" de Enrique L. Scarpatti)

 

Viewing all 64 articles
Browse latest View live